Un presupuesto te ayuda a decidir qué quieres hacer con tu dinero. No tiene que ser perfecto: tiene que servirte.
- Empieza por tus ingresos netos. Utiliza lo que realmente recibes, no tu salario bruto.
- Separa tus gastos. Distingue los compromisos fijos de los gastos que puedes ajustar.
- Reserva tu ahorro. Elige una cantidad realista antes de repartir el resto.
- Deja un margen. Un plan flexible también contempla imprevistos.
- Revisa y ajusta. Compara tu plan con lo que has gastado al terminar el mes, sin juzgarte.





















